Drea

Soy de esas personas a las que es muy difícil perder.
Si ya no estoy en tu vida, es que algo has hecho jodidamente mal. Porque jamás he entendido la amistad, el querer a medias. Se quiere con todo, para todo y en toda circunstancia.
Y eso significa, estar, a todas, arreglar enfados, tragarse orgullos, encajar decepciones, perdonar, creer, aguantar...porque simplemente quieres. Y si quieres, quieres por encima de todo.
Y yo no entiendo la amistad de otra manera que no sea esa.

Y si, igual yo hice algo mal, claro, yo también hago estupideces, y cometo errores, pero si no estoy en tu vida, esque te dio igual arreglarlo, porque si te quiero, pocas cosas no te perdonaria, poquisimas.Y si te dio igual arreglarlo, la que hizo bien en largarse fui yo.

Amistades, parejas, familiares... Querer es querer sin importar quien sea el destinatario.

Y si la jodiste, o la jodí yo, si en algún momento te quise, o me quisiste, siempre habrá un camino por el que volver, porque otra cosa que no se hacer es dejar de querer de repente a alguien que en su día formó parte de mi vida.
Es olvidar de un plumazo años compartiendo.
Es ignorar el afecto dado y recibido.
Es un millón de momentos....

Nos perdemos, en rencores estúpidos, orgullos absurdos, mentiras creidas... Y olvidamos que lo importante es quererse a pesar de todo.

Y no hay manera más absurda de dejar morir una amistad.

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Drea

Hay personas que en nuestra vida son estrellas fugaces y no hay nada más difícil de hacer,que aprender a soltarlas.

Aparecen cuando más oscuro esta, llenándolo todo  durante un segundo de una luz cegadora, mágica, para un segundo después desaparecer, haciendo que notemos mas la oscuridad, pero agradecidos de habernos encontrado con su luz.

Personas únicas, que aunque apenas son un segundo en nuestras vidas, su recuerdo persiste inmutable año tras año.
Al igual que las estrellas fugaces, estás personas son difíciles de ver, y seguramente en nuestra vida solo encontremos una o dos y hay que aprender, a que un segundo nos tiene que bastar, que las tenemos que soltar esperando que su órbita se vuelva a cruzar con la nuestra. Que su belleza reside en su brevedad.
Nos hacen soñar despiertos, sonreír, sentir que la magia existe, pero hay que tener claro que jamás permanecerán. Porque entonces sufrimos, nos obsesionamos con volver a ver su luz, con que se queden, con que espanten la oscuridad...

Y dejamos de apreciar esas otras estrellas que siempre están, alumbrandonos con una luz más tenue, pero siempre a nuestro lado bailando en la oscuridad, esas personas que permanecen pase lo que pase.

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Drea

Bailar.
Bailar a menudo y sobretodo con la pareja adecuada.
A ella ,le fascina bailar. Y hace demasiado que no lo hace en condiciones. Por falta de tiempo, compañero e incluso por miedo. Sus días se habían complicado y teñido de gris y en ellos no había sitio para en baile.

Esa sensación de libertad, de sentirse viva, es única. Y para hacerlo bien tienes que saber elegir con quién. Tiene que ser alguien con quien conectes, con quién puedas preveer sus movimientos, con quién cada roce sea una pequeña descarga y no una incomodidad, acompasarse, sentirse, seguirse, compenetrarse.... y a veces todo eso sucede mágicamente en el trascurso de una mirada.

La magia de bailar. Y de hacerlo bien.
De comunicarse bailando. De soltarse en cada paso. De sentirse viva en cada figura que sale bien ,encontrarse con miradas mientras vuelas, porque aunque no despegas los pies del suelo, a veces te sientes volar.

La novedad de conocerse sin hablar, sólo siguiendo la música, sólo observando los movimientos, sólo sintiendo los latidos del otro, eso de que desaparezca el mundo hasta que suenen los últimos acordes de una canción.

Y luego están los bailes sin música, esos en los que la música te suena dentro, que desboca el corazon, en los que a los dos os tiene que sonar la misma música dentro.

Y en días tristes como aquel, acudían a su mente aquellos bailes con el ,en los que se convertían en uno, sonando juntos, haciendo correr la sangre desbocada en las venas con cada roce, acorde, mirada... sintiéndose muy vivos.

Ella, echa de menos bailar. Echa de menos sentirse viva. Echa de menos quemarse al ritmo de la música. Lo echa de menos a él.

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Drea

A veces nos perdemos en los pequeños problemas del día a día, esos que todos tenemos, más pequeños o más grandes pero al fin y al cabo inconvenientes que nos obstaculizan la sonrisa.
Y perdemos de vista todo lo bueno que tenemos, eso por lo que sonreír cada día a pesar de los pequeños inconvenientes. Y yo, como todo el mundo también lo hago.
Y pierdo de vista lo bueno. Lo inmensamente bueno que tengo en mi vida. Porque tengo eso que mucha gente se pasa la vida buscando, alguien con quien compartirlo todo, sin excepción ni duda.Yo, lo tengo a él.
Además de todos esos pequeños seres ( dante, mina, neka, sid, moira, indiana y morrigan) que nos miran con adoración al llegar a casa, con los que estamos formando la familia más bonita del mundo.
Se me olvida la satisfacción de estar estudiando algo que me encanta, o de que sólo tengo que salir a mi porche para disfrutar del sol, a respirar,de los árboles, del verde,del color.
Que tengo sueños preciosos que sólo necesitan un pequeño empujón y amigos que valen todos los tesoros del mundo.
Lo pierdo de vista, tapado por las sombras de lo que viene, de los inconvenientes.
Pero en días como hoy, en los que ando tomando el sol con mis animales a mi vera, mis sueños tomando forma, con mis amigos a un watsapp de distancia  y el a solo un suspiro de mi, no hay sombra ni inconveniente que me impida sonreirle al lunes.

Feliz lunes.

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Drea

Esa sensación tan fea cuando se te pasa el entusiasmo, la ilusión del principio y sólo queda la realidad.

Una realidad que esperabas con más color y calor. Una realidad mucho más azucarada de como es en verdad.
Y entonces llega la tan temida decepción y borra cualquier rastro de entusiasmo que pudiera quedar y te deja rezando a cualquier dios que en ese momento se te ocurra para que el golpe no duela en exceso.

Y entonces el "lo deberías haber visto venir" empieza a retumbarte en la cabeza más intensamente con cada aguijonazo de tristeza que te da. El "eso me pasa por tonta" que ya es parte de la familia de tantas veces como te lo has tenido que decir, "no aprendes" "tener sentimientos sólo sirve para que te los pisen" "no confíes en nadie"... Un aluvión de reproches medio verdades retumbando, exigiendo ser oídos, que te dan un tremendo dolor de cabeza y unas ganas enormes de meterte en tu fortaleza para no salir jamás.

Y suspiras. Y sigues con tu rutina porque poco más puedes hacer. Apuntas una nueva entrada en tu libro de decepciones, levantas la cabeza, te tragas la tristeza y como buena guerrera que eres sigues adelante con una capa más en tu remendada coraza. Esa que de tantas capas ya te empieza a pesar.

Y sonríes. A desgana. Pero lo haces. Porque a estas alturas y con tantas batallas a tus espaldas es de las pocas cosas que no te han podido quitar.

Que bonita y puta es la decepción. Bonita porque te ayuda a darte cuenta de muchas cosas y aprender otras tantas, y puta porque duele como una cuchillada trapera, como un estrujarte el corazón, como un ver todo lo que sueñas saltar en pedazos.
Y suele doler más de lo que enseña. Pero así es todo, nada de intercambio equivalente,nada de pagas por lo que recibes, no, la vida no va así.

En esta vida por cada cosa buena que recibes, la pagas como si de media docena se hubiera tratado y la mayoría de veces, no compensa.

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Drea

"A veces la incapacidad de expresar lo que siento me frustra.
Porque me siento como un bloque de hielo con una hoguera en su interior luchando, batallando por salir.

Odio sentirme muy feliz de ver a alguien porque lo he echado mucho de menos y no ser capaz de demostrárselo, de hacérselo ver.
Sentirme completamente idiota cuando expresó lo mucho que quiero a alguien, tanto, que decido no hacerlo porque por alguna razón desconocida es así como me protejo de vete tu a saber el que.

Que en ocasiones, esta incapacidad, es útil. Porque me evita que me hagan daño, me evita decepciones  pero al mismo tiempo, me mata la alegría de sentir, de expresar y la de sentirme correspondida cuando se de el caso.
Y la cosa no es que no sienta, no, es que siento demasiado pero no lo dejó salir.

Y si a veces yo necesitó que las personas a mi alrededor, a las que quiero, me demuestren su afectó, ellos también necesitan, merecen, que yo les muestre el mío sin esconderlo, sin sentirme idiota.

Tengo que dejar de asociar sacar lo que me arde dentro con un " me va a hacer daño" el demostrar afectó, amor, amistad con una debilidad.

Quiero abrazar con ganas, sin sentirme tonta porque ese simple gesto me haga feliz. Quiero que mi gente sea capaz de oírme decirles que les quiero, que sientan mi afectó cuando lo necesiten.

Porque lo que no se saca, se muere dentro."

Sentir no es malo. Expresar no es malo. Lo único malo es lo que los demas pueden hacer con todo ese afectó que les regalas, pero eso, no depende de ti

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