Drea

Querida soledad, mi monstruo predilecto, con el que aprendí a vivir e incluso  con el que me gustaba estar. De repente me pesas, me dueles, como aquellos días negros en que ni toda la gente del mundo lograba hacerte desaparecer. La sola idea de que aparezcas me encoje, porque al final haga lo que haga he aprendido que siempre voy a terminar contigo y no me gusta. Porque lo que más odio de ti es que me obligas a estar conmigo misma y eso si que es lo peor que puedo hacer, con tanta guerra empezada, con tanta herida abierta, con tanta maldita cicatriz..se me acaba la paciencia para remendar tanto destrozo.
Querida soledad, todo sería tan fácil si volvieramos a llevarnos bien, si no me encararas a mis sombras, si no despertaras a la tristeza, si no me revivieras soledades que en su día mataron, si no me provocaras miedo a quedarme sin el, en que momento me puse en guerra contigo?
Tal vez todo resida en que te ves apartada. Y cuando apareces más a menudo de lo que me gustaría sacas todo tu arsenal reclamando tu sitio de reina indiscutible de mi existencia.
Pues bien, te doy la bienvenida, como siempre, a regaňadientes, sólo es falta de costumbre, había olvidado lo que era estar contigo, había olvidado lo que era sentirse sola. Algo que no es necesariamente malo, aunque lo parezca.

Querida soledad, tengamos la fiesta enpaz.

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