Drea

Cuando viví y pase aquella historia, esa que me forjó el carácter, que me enseňo que hay golpes de los que nunca terminas de levantarte, que hay mil formas de sentir, que ser feliz es algo tan simple como un roce, que querer sin medida es peligroso, y que hay cosas por las que vale la pena destruirse tan simples como una sonrisa, me prometí no volverme a dejar arrastrar por todo ese torbellino de sentir sin fin ni medida, que no esperaría a nadie que no quisiera llegar, que no volvería a querer por encima de todo incluso de mi misma, que las riendas siempre las llevaría yo y que jamás volvería a poner en bandeja mi corazón a nadie que sólo quisiera jugar con el.

Y aquí me tenéis, esperando, queriendo igual demasiado, dejando las riendas a otros y eligiendo la bandeja en la que ofrecer mi parcheado corazón, como si no hubiera aprendido nada excepto una pizca de cautela. Me veo a mi misma viviendo las mismas sensaciones, las mismas esperas, sientiendo como si jamás me hubieran herido, avanzando sin importarme las consecuencias... Porque al fin y al cabo si algo se después de 24 aňos es, que si por algo me tengo que destruir que sea por amor, porque al fin y al cabo es lo único por lo que vale la pena destruirse.

Así que es infructuoso intentar moderar la intensidad de un sentimiento que no conoce limites, es un error agotador. No sabemos el final, pero podemos crear un principio y hacerlo todo de manera que nunca nos arrepintamos de nada. Así que mejor dejar miedos, recuerdos y frialdades bajo llave y simplemente limitarnos a vivir. Ya lidiaremos con las consequencias cuando lleguen.

Quiere cómo si fuera la primera vez, olvida como si fuera la última.

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2 Responses
  1. El amor nos crea igual que nos destroza. Aunque a veces es bien, enterrar las cosas, sobre todo si te van a destruir más que crear :3


  2. Drea Says:

    Si, exacto! Un buen amor es lo más grande que nos puede ocurrir y un mal amor es lo que más nos va hacer aprender. Un sentimiento muy necesario. Un beso!